De todos los procesos de elaboración de vinos espumosos, el más clásico es el metodo del "cava" o "champenoise". El vino seleccionado es envasado y espera dentro de su botella encorchada su purificación y fermentación para convertirse en cava después de un mínimo nueve meses de crianza. Son muy populares los secos y semi-secos, aunque el degustador de cava prefiere el brut, son más digestivos que los dulces y en ellos se puede apreciar todo el aroma y calidad del vino. Nuestros cavas tienen más cuerpo que los franceses, cualidad que les hace especialmente indicados para acompañar un plato, siempre que no sea de caza, muy especiado o fuerte. Se puede empezar un menú por un cava brut o seco e ir cambiando a otro más azucarado a medida que nos acercamos al postre.
Tipos de cavas:
- Brut natural: sin azúcar.
- Brut: hasta 20 gr de azúcar.
- Seco: entre 20 y 30 gr de azúcar.
- Semi-seco o semidulce: a partir de los 50 gr de azúcar.
- Los cavas no mejoran su calidad con guardarlos. Su momento óptimo para el consumo es cuando salen al mercado.
- Para enfriarlos, en cubos con hielo, nunca en el congelador porque perderían todo su aroma.
- Los brut y secos, muy bajos en azúcar, pueden tomarse a la temperatura ambiente, sobre todo si se sirve furante las comidas.
- Los semi-secos deben servirse por debajo de los 10 grados. Cuanto más dulce sea el cava, más frío tiene que sacarse.
- Al descorchar un buen cava se oirá un ruido seco y sordo. Las fuertes explosiones son debidas a cavas mediocres en los que se ha produciso una gasificación artificial o una excesiva adicción de jarabes.
- Las copas de cava deben de ser altas y cerradas, modelo "tulipa", para que las burbujas se concentren formando hilera hacia arriba y no se pierda el aroma.

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